XOGANDO NA POSTPANTALLA. A PERFORMATIVIDADE NA ERA DOS MEDIOS UBICUOS, por María Yáñez (I)

O obxectivo deste traballo é explorar aqueles procesos e obras que formulan un xeito de experimentar a realidade a través do xogo e da performatividade, e que actúan no espazo físico coa axuda de terminais electrónicos. De que maneira as interfaces dixitais actúan como novos taboleiros para o xogo de toda a vida? Como se lle devolve ao espazo público esta nova maneira de xogar? Podemos usar o territorio como interface coas regras que aprendemos nas pantallas? Que pasa cando unimos social media e espazos de encontro reais? A través de diversos exemplos que van desde o happening a Improv Everywhere, de colectivos que traballan no circuíto artístico como Blast Theory a axencias de ocio e marketing dixital como Hide and Seek; e botándolle tamén un ollo ás aplicacións móbiles que están mudando a maneira de relacionarnos co espazo, coas demais persoas e cos propios trebellos, trataremos de ver cómo os novos medios están levando as ideas e estratexias da performance e do xogo a outras artes e modos de comunicarse. A fin de contas, á nosa vida cotiá.

«19th century culture was defined by the novel, 20th century culture was defined by cinema. The culture of the 21st century will be defined by the interface»

Lev Manovich (2001)

«Screens are getting boring»

Russell Davies (2009)

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Lance Weiler en Galicia

Proximamente teremos unha cita con Lance Weiler na USC:

Mércores 29 de novembro ás 19:30 horas no Centro de Estudos Avanzados (Parque de Vista Alegre, Santiago de Compostela), co título “Digital Storytelling: How to Process Literary Contemporary Texts and Technology into Collaborative Creative Experiences”.

O cineasta Lance Weiler comezou a súa carreira como asistente de cámara en filmes comerciais en Pensilvania, de onde é orixinario, e Nova York. Foi un dos artífices de The Last Broadcast en 1998, o primeiro filme retransmitido de forma dixital. No 2005 dirixiu Head Trauma, estreado en Los Angeles Film Festival o ano seguinte. É membro do Cinema Research Institute e profesor na universidade de Columbia sobre arte e narratoloxía no século XXI.

Lance e o seu colega Chuck Wendig, co que escribira  Collapsus – an energy risk conspiracy foran candidatos ao Emmy á mellor ficción dixital no 2011. Nese mesmo ano realiou Pandemic, unha experiencia transmedia para móbiles, web e directo, e no 2013 creou unha narración-xogo inmersivo co título Body/Mind/Change, en colaboración con David Cronenberg, o Toronto International Film Festival e o Canadian Film Center media lab. Desde aquela participou en adaptacións inmersivas de Sherlock Holmes e FrankensteinSherlock Holmes & the Internet of Things ten máis de 2,500 colaboradorxss de 60 países. Agora está a traballar xunto a outros creadores nunha versión inmersiva do Frankenstein de Mary Shelley con intelixencia artificial e aprendizaxe tecnolóxica.

É tamén fundador do Digital Storytelling Lab na Universidade de Columbia.

Se non tedes ocasión de velo, ao día seguinte estará na Coruña.

Bienvenida a las sombras, de Germán Sierra, en CTXT

ARTÍCULO PUBLICADO EN CTXT

Igual que al inicio de la primera revolución industrial, tenemos miedo. A lo largo de los últimos doscientos años nos habíamos permitido autoengañarnos y –a pesar de la sucesiva irrupción de horrores bélico-políticos que interrumpieron el camino– sentirnos más o menos capaces de imaginar un destino benévolo para nuestra especie. Ahora la realidad se presenta de nuevo inaprehensible y recurrimos otra vez a las sombras, al elogio de la locura, al monstruo que muestra aquello que no sabemos cómo comenzar a exponer de otra manera. Como explica Francisco Jota-Pérez en su espléndido Homo Tenuis, vivimos en tiempos hipersticiosos: “Los zarcillos de estas criaturas hipersticiosas, hipotéticamente situadas en el fin de la Historia, más allá del fin de la existencia tras haberla devorado, se desenroscan hacia atrás en el tiempo y llegan hasta nuestro presente, manifestándose como una oscura voluntad de progreso que despedaza políticas culturales, elimina tradiciones y disuelve subjetividades” (p. 28).

Es fácil desestimar la proliferación del horror literario y filosófico como si se tratase de una tendencia juvenil pasajera o parte del “proceso de exterminio por entretenimiento constante”, pero lo cierto es que la estética del horror siempre ha estado ahí, puntualiza Álvaro Arbonés. La filosofía y la literatura “siempre han celebrado, nunca ocultado, sus conclusiones más escabrosas”. Como durante el Romanticismo, las metáforas más poderosas de la ficción actual emanan de cierta angustia metafísica que, aunque inspira numerosas obras banales (como si la literatura supuestamente ‘adulta’ y estereotípicamente ‘realista’ no hubiese sido también asfixiada por la banalidad…), alimenta algunas de las más agudas intuiciones acerca de nuestro tiempo. No podemos continuar pensando en la estética del horror como una característica exclusiva del género fantástico, pues ninguna obra que en nuestros días se pretenda realista puede ya ignorar que el horror se ha convertido en un elemento esencial de la cultura contemporánea. Como demuestra la reciente novela Amygdalatropolis, de B.R. Yaeger, el ciberpunk del siglo XXI es realista, sin la mínima concesión a la extrapolación tecnodistópica: basta un poco de Kafka y Burroughs, una habitación cerrada, y una conexión a internet.

La “verdad” se construye a partir de mentiras, y las mentiras están ahí fuera para ayudarnos a desarrollar un nihilismo práctico y material

Las tinieblas comienzan a expandirse en el mercado editorial español como una refrescante conspiración –extendiendo a la edición una actitud previamente manifestada en proyectos de “autoría filoconspiratoria” como el del Colectivo Juan de Madre–, y bienvenidas sean. La Felguera, por ejemplo, se describe a sí misma como “una editorial que, bajo la apariencia de una sociedad secreta, se dedica a revelar los mejores secretos de su tiempo”, principio por el que se rigen no sólo su selección de títulos y autores, sino también sus métodos de promoción y venta. Otras nuevas editoriales independientes como Gasmask (responsable del mencionado libro de Francisco Jota-Pérez), Materia Oscura (que ha traducido a Eugene Thacker y acaba de publicar la maravillosa Cyclonopedia, del filósofo iraní Reza Negarestani), Orciny Press, Excodra, o la más reciente Antipersona,  se empeñan en reeditar y descubrir el viejo y nuevo horror que se oculta bajo la fina piel de un universo que creíamos nuestro, y cuya “humanidad” hemos dado por supuesta durante demasiado tiempo. La “verdad” se construye a partir de mentiras, y las mentiras están ahí fuera para ayudarnos a desarrollar un nihilismo práctico y material en la línea de Sade y Bataille. “El capitalismo es extravagante, y el arte, para contrarrestarlo, debe responder con su propia mayor extravagancia”, escribe James Pate en Flowers Among The Carrion. Y, en cualquier caso, como nos recuerda Boris Groys, “el objetivo del arte es empeorar las cosas”.

Proxección de Angélica [una tragedia] no Cineuropa

No marco de Cineuropa, o festival de cinema que está tendo lugar en Santiago de Compostela do 7 ao 28 de novembro, proxectarase o filme Angélica [una tragedia], do director Manuel Fernández Valdés.

A proxección terá lugar o luns 20 de novembro no cinema Numax ás 18:00.

 

Belén Tortosa, Estéticas de la ausencia

La ponencia indaga en los procesos de búsqueda de espacios de representación contemporáneos desde los que reinventar la escena de las relaciones humanas. En la actualidad existe una nueva vuelta hacia lo social que acentúa el carácter perfomativo de las piezas. La escenificación de la ausencia es uno de los procesos de replanteamiento en este giro social.

La conferencia ejemplifica diferentes procesos de escenificación de la ausencia con cuatro piezas:

The quiet volume, de Ant Hampton y Tim Etchell, se desarrolla en una sala de lectura de una biblioteca, en la que los espectadores reciben instrucciones mediante auriculares o textos escritos. El espectador se convierte en espectador oculto o impostor, creándose una nueva espacialidad.

En Nachlas, pièces sans personnes, de Rimi Protokoll, los espectadores entran en una sala elíptica en la que encuentran una serie de puertas. Tras cada una de ellas hay una habitación con una escenografía determinada en la que se encuentran individuos que preparan su propia muerte. Los espacios se convierten en lugares de memoria, en umbrales entre la presencia y la ausencia, entre la ficción y lo real.

La posibilidad que desaparece frente al paisaje, del Conde de Torrefiel, es una obra en la que la ausencia se produce a través de un proceso de disociación entre lo que se ve y lo que se escucha. El texto y la emoción del actor están lo más separados posible.

Folks, will you still love me tomorrow, de Alessandro Sciarroni, trata la apertura como posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos fuera del sentido de nuestras propias acciones. Un grupo de bailarines ejecutan una danza tradicional de Baviera y el Tirol mientras los espectadores los observan, dándoles la posibilidad de marcharse pero no de volver. La obra ahonda en la posibilidad contradictoria de que aquello en lo que somos partícipes deje de existir. El vínculo entre los espectadores y el espectáculo existe en el seno de una desvinculación.