Belén Tortosa, Estéticas de la ausencia

La ponencia indaga en los procesos de búsqueda de espacios de representación contemporáneos desde los que reinventar la escena de las relaciones humanas. En la actualidad existe una nueva vuelta hacia lo social que acentúa el carácter perfomativo de las piezas. La escenificación de la ausencia es uno de los procesos de replanteamiento en este giro social.

La conferencia ejemplifica diferentes procesos de escenificación de la ausencia con cuatro piezas:

The quiet volume, de Ant Hampton y Tim Etchell, se desarrolla en una sala de lectura de una biblioteca, en la que los espectadores reciben instrucciones mediante auriculares o textos escritos. El espectador se convierte en espectador oculto o impostor, creándose una nueva espacialidad.

En Nachlas, pièces sans personnes, de Rimi Protokoll, los espectadores entran en una sala elíptica en la que encuentran una serie de puertas. Tras cada una de ellas hay una habitación con una escenografía determinada en la que se encuentran individuos que preparan su propia muerte. Los espacios se convierten en lugares de memoria, en umbrales entre la presencia y la ausencia, entre la ficción y lo real.

La posibilidad que desaparece frente al paisaje, del Conde de Torrefiel, es una obra en la que la ausencia se produce a través de un proceso de disociación entre lo que se ve y lo que se escucha. El texto y la emoción del actor están lo más separados posible.

Folks, will you still love me tomorrow, de Alessandro Sciarroni, trata la apertura como posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos fuera del sentido de nuestras propias acciones. Un grupo de bailarines ejecutan una danza tradicional de Baviera y el Tirol mientras los espectadores los observan, dándoles la posibilidad de marcharse pero no de volver. La obra ahonda en la posibilidad contradictoria de que aquello en lo que somos partícipes deje de existir. El vínculo entre los espectadores y el espectáculo existe en el seno de una desvinculación.

Emmanuelle Garnier: la escena como espacio de intenciones compartidas: el ejemplo de Mea culpa, una performance de Maricarmen Rodríguez (2007)

 

Emmanuelle Garnier centra su intervención en los avances neurocientíficos en la investigación de las neuronas-espejo para relacionarlos con la recepción sensorial del espectador, su experiencia performativa. Las investigaciones sobre las neuronas espejo podrían explicar los mecanismos biológicos en juego en la recepción de espectáculos, ya que para que exista una recepción es necesario una captación de la intencionalidad.

Maricarmen Rodríguez es una perfomer dominicana que en su obra Mea Culpa trabaja sobre la privación del movimiento corporal. En una analogía con una muñeca en una caja de música, propone una mirada sobre lo mecánico y lo vivo, jugando con las relaciones entre limitación y repetición desde el cuerpo. Los espectadores, frente a ella, experimentan un sentimiento prerreflexivo de catarsis, ya que la performance juega a no revelar su intencionalidad.

Theor Román: El público expandido en las prácticas performativas [bisagras, analogías y digitalización]

A lo largo de la conferencia se describe el paso de lo analógico a lo digital y las repercusiones que este fenómeno tiene en cuanto al papel del sujeto, que se desplaza de su lugar de creación.

El desarrollo de las TIC repercute en la noción del público, que se vuelve más participativo, con una interacción más expandida y popular. Nacen las nociones de democracia digital e inteligencia colectiva, en la que el público genera un perfil para participar en los debates. Para pensadores como Žižek, existiría un desdoblamiento entre un cuerpo físico que realiza las acciones y un cuerpo digital que interacciona en el espacio virtual. En el marco de las identidades escénicas, este cambio convierte a los espectadores en hiper-espectadores, en sujetos descentralizados situados en espacios múltiples y abiertos, en los que el tiempo se dilata y se contrae.